Existe en esta profesión una especie de virus contagioso que hace que cuando un compañero saca un tema propio –cada vez menos, la verdad- el resto decida acudir a la llamada de la tribu y hacer un reportaje en la misma línea. Un modo caducado de trabajar donde sacar mañana lo que hoy ha sacado otro no tiene mucho sentido cuando internet ha convertido al mundo en un pueblo. Mc Luhan habló del concepto aldea global y poco podía imaginar que años después, la realidad sería tal cual: ver en directo el tsunami de Japón o la erupción de un volcán en Latinoamérica.

De todas formas los periodistas seguimos instalados en esquemas antiguos, en modelos que hay que cambiar y donde las temáticas propias inspiran cada día a la competencia. Así ha sucedido con los fondos buitres. De unos meses a esta parte todos los medios especializados en economía han tachado de aprovechados, carroñeros y buitres a los fondos de inversión con capital riesgo que deciden comprar lo que nadie quiere a un precio muy barato. Eran malos malísimos y había que ponerlo claro y por escrito. Ahora bien, cuando es el Banco Santander cuando vende su cartera inmobiliaria a un fondo buitre, nadie pone la palabra “buitre” en titulares. Los textos que desarrollan la noticia no hablan en ningún caso de lo carroñeros que son estos fondos ni de cómo acosan a las personas titulares de las hipotecas impagadas que han comprado, ni de cómo se aprovechan de la miseria que está dejando a su paso el tifón crisis que nos envuelve.

Ahora resulta que el fondo de inversión Apollo es únicamente el comprador de la división inmobiliaria del Santander, que lo es. En realidad Altamira –la marca inmobiliaria del primer banco español- tiene alrededor de 8.000 millones de euros en activos inmobiliarios y seguirán estando en el balance del banco, pero su gestión pasa a las manos del fondo buitre. Eso sí, cuando ha saltado la noticia ninguno de los grandes medios de comunicación, salvo alguna excepción, se ha atrevido a vincular a Apollo con los fondos buitre. Sin embargo, si uno se toma la molestia de buscar en internet la combinación Apollo y fondo buitre, encontrará miles de entradas.

Así está la profesión, dando rodeos para contar verdades a medias y escudriñando la manera de salvar la crítica a sus anunciantes. Porque claro, si critico a tal empresa, me va a retirar la publicidad. De hecho hay compañías que tradicionalmente se han blindado así, pagando a los medios de comunicación para que no hablen mal de ellas. Lo han hecho legalmente, a través de la publicidad pero no por ello esta práctica deja de ser un chantaje encubierto. Leer la noticia de la venta de Altamira a Apollo pasará desapercibido para el común de los mortales, pero el fondo buitre ha pasado de villano a héroe. Realmente todos sabemos que no se puede ser el bueno y el malo de la misma película, algo está fallando en el guión. Grandes anunciantes que nunca son criticados en los medios de comunicación. Seguro que es fácil pensar en alguno. Tic-tac, tic-tac…

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