El ídolo de las adolescentes de medio mundo Justin Bieber (19 años) fue detenido la semana pasada en Miami Beach por participar en una carrera automovilística en un Lamborghini, estando bajo la influencia de drogas y alcohol, conduciendo con un permiso inválido, y resistiendo posteriormente a su arresto.

Horas más tarde salía de prisión tras pagar una multa de 2.500 dólares (1.830 euros) calderilla para él si tenemos en cuenta que su fortuna está valorada en 80 millones de dólares.
El arresto el jueves de Bieber ha generado ya un gran debate en EE.UU. sobre si, en las mismas condiciones, otro inmigrante como él, legal o no, no habría sido deportado ya a su país de origen.

Por este escandaloso capítulo de la joven estrella adolescente, más de 37.000 firmantes, 13.000 personas firmaron en menos de 24 horas, han pedido la deportación de Justin Bieber a Canadá tras su último escándalo en Miami. Para que la Casa Blanca considere la propuesta de deportación de Bieber se han de recoger más de 70.000 firmas antes del próximo 22 de febrero.

¿Qué dirán las hijas de Obama sobre el tema? No hay que olvidar que ambas son reconocidas “believers”, como se conocen popularmente a las fans del joven cantante, Sasha y Malia Obama incluso conocieron a joven en el año 2011 durante la XXX edición del tradicional concierto de Navidad en Washington en presencia de sus padres.

El debate sobre la deportación de Bieber tiene bastante significado, si se tiene en cuenta que muchos inmigrantes son enviados de vuelta a sus países por faltas mucho menores a todas las que cometió el cantante que no es un ciudadano estadounidense, sino de Canadá. Bieber está en Estados Unidos con una visa de trabajo del tipo O-1, extranjero con residencia permanente (Green Card) o con visa temporal, diseñada para retener a los extranjeros con “capacidades extraordinarias en las ciencias, artes, educación, negocios o atletismo”.

Si la justicia es justa e igual para todos, no cabe duda que la presencia del joven en EEUU debería tener los días contados, puesto que ha cruzado la frontera de lo que exige la ley. Sin embargo, y porque hay clases y clases, el caso de Bieber, ni siquiera a ser entregado a los agentes de migración, sino que Bieber fue directamente liberado de la cárcel con pagar una fianza, que sin duda era más que asequible para él, demasiado dinero en el bolsillo de un niñato caprichoso que le permite este trato de favor.

Este nuevo capítulo en la sociedad de EEUU no es más que una muestra del favoritismo en el sistema de inmigración que es de todo menos igualitario y justo. Si tienes dinero puedes sobrepasar todos los límites de la ley, sino lo tienes no eres más que un objetivo a deportar para que no causes problemas.

El billete de ida para Justin parece que esta ocasión no será para él porque no llevará su nombre, y posiblemente nunca lo sea aunque sus fichas policiales se empiecen a acumular en las comisarías estadounidenses tanto como sus fotos en las portadas de las revistas de sociedad.

Categorías: BOP Cats

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