Tener una idea para crear un negocio y que funcione, es casi un milagro en este tiempo. Aprovechar la oportunidad de negocio gracias a las ideas que inspiran series y películas también tiene su mérito. Algunos empresarios han sabido ver el beneficio aprovechando lo que ya tienen o creando nuevos productos que les supone un subidón en las ganancias.

La serie “Breaking Bad”, cuyo protagonista Walter White, profesor de química y padre modélico decide fabricar anfetaminas para dejar un legado económico cómodo a su familia después de que le diagnosticaran un cáncer incurable. Las pastillas que son el hilo conductor de la transformación del personaje principal de la serie, han sido “el Dorado” de la región en la que está ambientada la ficción, el estado de Nuevo México. Uno de los más beneficiados ha sido un establecimiento que se dedicaba en Albuquerque a vender donuts. El “blue sky”, que lleva cristales azules de caramelo asemejando la anfetamina, es el producto estrella de la tienda, gracias al que ganó más de diez mil dólares durante el día que se emitía el último capítulo de la serie. Las sales de baño fueron la ocurrencia de un spa de la zona. Los propietarios necesitaban reformar el local y han tenido beneficios para cubrir los gastos de esto y más, exportan bolsas a muchos países.

Otra de las ficciones que ha conseguido éxito, tanto de crítica como de espectadores, la chica de todos los cargos de la serie “Girls”, Lena Dunham (guionista, directora y protagonista de la obra que le ha hecho famosa, ya tiene cuatro Emmys), ha resucitado económicamente una parte del barrio de Brooklyn (Greenpoint), en Nueva York. Las tres temporadas que, hasta el momento, existen de la serie, han usado las calles de este barrio como telón de fondo de las situaciones que viven las cuatro chicas protagonistas. Todos los negocios que aparecen, son reales, así que la cafetería donde trabaja Hannah (el personaje de Dunham), recibe cada vez más clientes y seguidores en su perfil de Twitter. La estética del barrio, que se ha convertido en los últimos tiempos en un referente del movimiento hipster, es perfecta para el vestuario de las actrices y las tiendas de ropa vintage hacen el agosto dentro y fuera de cada rodaje.

También la capital estadounidense como escenario. La serie “Sexo en Nueva York” tiene tour propio por la ciudad. Por unos cuarenta euros, según la empresa que se contrate, se visitan los lugares más significativos de la ficción que protagonizaba Sarah Jessica Parker, como la pastelería Magnolia que con dos minutos de aparición puede agradecer a los responsables de la serie, que se formen colas para comprar alguno de sus dulces.

No sólo las series influyen en la economía y mueven mucho dinero en los negocios beneficiados, la pantalla grande tiene varios ejemplos interesantes como la cafetería parisina de Amèlie, y provoca que muchos practiquen el turismo cinematoráfico. Para estas empresas, las reposiciones de las series, fastidioso para muchos, son el empujón perfecto para que su negocio siga funcionando y la moda audiovisual, siga trayendo beneficios.

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